ALEGRÍAS POR PRIMAVERA

Esta mañana he despertado antes de que sonara el despertador. Creo que es señal inequívoca de que me estoy haciendo mayor. Más que una noche sin dormir, que despertar en mitad de la noche con el corazón agitado, lo que de verdad te marca la edad es despertar antes de tiempo, aunque sean diez minutos. En rebeldía ante los signos externos que me presionan, he remoloneado más de la cuenta en la cama, hasta hacerme sentir que llegaría tarde y no  me daría tiempo de nada, como si me hubiera quedado dormida o me hubieran entretenido unas caricias. He buscado la premura impostada de la persona que tiene mil tareas pendientes y la conciencia en reposo más por inmaduro que por higiene mental. He negado a mi propio yo.

Me levanté con el incipiente sol filtrándose por mi ventana. Nunca cierro las persianas.

Dentro de poco me cambiaran la hora en ese subterfugio ilógico y  contundente que es obligarnos a obedecer las normas establecidas y volveré a despertar en noche. Y yo que me rebelo ante cualquier imposición me veo aceptando una idiotez a la que no le veo sentido. Lo cierto es que puedes no cambiar la hora del reloj del coche, puede que no lleves reloj (ni prepotente iWatch), incluso puede que seas una de esas personas afortunadas que trabajan sin horario, pero al dictado de la hora sucumbimos por necesidad social y yo odio que me manden y que además lo estén cambiando cada rato.

A estas horas los colores ya pasan más fugaces por el cielo, pero me apresuro a pillar algo del espectáculo aunque sea con la cara aún chorreando agua. Hay prioridades que no me gusta dejar pasar. Supongo que si alguien me ve mirando por la ventana abierta con la toalla en la mano pensará que muy bien de la cabeza no estoy, menos mal que los olivos son bajitos y poco cotillas.

Hoy el café se ha hecho con el eco de pájaros despertando. Es bucólico y pastoril, siendo yo tan de asfalto, pero a esas horas tengo el corazón todavía tan abierto que no me apetece protestar. Yo no sé nada de aves y aunque una vez crié pajaritos, ignoro si es este calor primaveral lo que los tiene revolucionados o es cuestión de que hay un millón de huevos abriéndose sin parar como si de un concurso de tortillas de patatas se tratase. Pero trinan sin descanso y me acompañan.

He cumplido con mis labores de madre y me he duchado sonriendo por dentro y no sé si por fuera. A veces sonrío en silencio, sola, con mis recuerdos y si alguien viene a interrumpirme y me pregunta, me azoro, como si me hubieran pillado en un renuncio o metiendo el dedo en la tarta. No me sonrojo porque jamás lo hice, pero es difícil ocultar, a veces, lo más íntimo, porque acaba saliendo a la superficie en cuanto relajamos la guardia.

Me he vestido buscando colores de primavera y le he intentado ganar al espejo con un mínimo de chapa y pintura. Sin penas, sin dramas por pecas o arrugas, hoy no, hoy me he sacado la lengua y me he guiñado un ojo. Mientras me pintaba los labios, suave y por coquetería, he pensado en la elegancia de ese gesto diario, glamuroso y sencillo, sensual si mientras tanto te miran…y he seguido.

El lujo de salir con gafas de sol y que éste te acaricie el rostro, como aquélla que echamos de menos, a esas horas de la mañana lo tengo catalogado entre uno de mis top ten. Hasta con los ojos a cubierto por los cristales ahumados cierro los ojos y sin dejar de caminar, casi ronroneo. Me entran ganas de reír, correr con los brazos en alto, gritar que estoy contenta, pero igual los que esperan a que cruce en el paso de peatones llaman a la Policía Local.

He dado unos buenos días, me han dejado besos a deber o yo los puse en el haber.

Y a la vuelta a casa, para encontrarme con las gotas, me he fijado lo que habían crecido las matas de romero y que estaban en flor. Me han entrado ganas de enredarme un ramito en los rizos. He recordado a la mujer que a los pies de la Catedral de Granada me quiso decir la buenaventura y dar un trozo de seto por romero confundiéndome con una extranjera, o con una ilusa, y me he acordado de los helados que tengo pendiente tomarme.

Le he buscado un hueco a la Esperanza y me he dicho, no hay nada mejor que yo pueda escribir hoy que estas alegrías por primavera.

.

Anuncios

Deja un comentario si te apetece por fi

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s