MONOTONÍA ( II )

Conforme iba andando por el pasillo iba viéndome reflejada en el espejo del baño con más claridad, su casa siempre era una casa de puertas y ventanas abiertas, en verano y en invierno, no podía soportar durante mucho tiempo sin renovar el aire, le entraba una claustrofobia que le hacía boquear como un pez fuera de un mar…o una carcelaria pecera.
Por un momento contemplé la idea de no encender el interruptor y dejar que la luz que entraba por la ventana esmerilada fuera la única que le acompañara al final del día.
¡Qué poco práctico es lo literario…! Encendí la luz y me miré en el espejo, cada vez se notaba antes el cansancio … se estaba haciendo mayor. La cercanía de su cumpleaños no le hacía olvidar como el tiempo pasaba…nunca había sido una persona que le importara sumar velitas en la tarta pero no dejaba de preguntarse si su apariencia era de alguien más mayor de lo que decía su denei, con una foto digna de un cartel de los que empapelan las comisarías.
Maquinalmente cogí uno de los algodones desmaquilladores y comencé a distribuir un desmaquillante de ojos, el blanco de éste rápidamente pasó a teñirse de un azul pitufo nada real, y al pasarlo por sus ojos se convirtió en una mancha negra de un rimmel carísimo que me regalaron una vez, cuando se acabara tendría que volver a olvidarme de esa marca…ese elegante revestimiento plateado, destilaba glamour y clase…no volver a tenerlo no era traumático…pero siempre pensaba en ello, una mezcla emborronada de cariño hacia esa persona y de realidad a golpe de desmaquillante.
Bien…ahora una cinta en el pelo me devolvía la imagen de una mujer casi infantil como si volviera completamente despeinada después de un ajetreado día de colegio y amigas, y quitándome el anillo de plata comencé a enjabonar mi rostro, sin meter espuma en los ojos… los gestos eran completamente aprendidos, inconscientes, enjuagarse con agua fría en estos momentos, era un acto de valor y coquetería…pero la costumbre pudo más. A veces se planteaba si realmente era presumida o era una persona que repetía una y otra vez las tareas diarias. Una cadena de desmontaje de una toilette doméstica.
Ciertamente era este un momento en el que al no preocuparse de lo que hacía podía dejar que su mente fuera a otro lugar…y no precisamente a ir de shopping a New York City, sino a plantearse que haría mañana de comer, si habría suficiente ropa para poner a carga plena una lavadora de blanca o si las niñas tenían las camisas de los uniformes listos en los cajones…la cabeza nunca paraba…
Una mirada al móvil….¿es tan temprano? ¿cómo puede ser que esté tan cansada? ¿qué voy a dejar para la vejez..?
Y con el rostro sin más verdad que la realidad, con un pijama calentito y gigante….sólo quedaba soñar con un rato de sofá donde por un momento pudiera sentir que por fin…era ella el centro de su vida…aunque solo fueran unos instantes, entre el duermevela, el ronroneo de la televisión y el calor de una manta.
Hasta mañana….

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GRACIAS

No corren buenos tiempos y ya no es algo que nos cuentan en los informativos, en los periódicos, en los noticiarios, ahora lo sentimos en carne propia, en mayor o menor medida todos nos vamos dando cuenta de que el mundo está cambiando, las mentalidades tienen que evolucionar y seguramente la vida ya no será la que conocíamos.
Es algo socialmente aceptado y no sé si psicológicamente cierto, que ante las adversidades sale nuestro verdadero ser. Algo parecido a ese dicho popular que afirma que los niños y los borrachos son los que dicen la verdad.
Aparecen en nuestra sociedad los mayores, algunos recuperados de los asilos o residencias de ancianos, esos sacrificados pensionistas que saben hacer filigranas con sus pensiones, en ocasiones vergonzosamente mínimas, que acaban dando de comer no sólo a sus hijos sino a la familia de éstos, entregando sin problemas los ahorros de toda una vida, sacando esa casta que hizo que esta nación sea ahora al menos más de lo que fue.
También vemos el poder de la Iglesia, que está mal vista en según que círculos, pero a la que se recurre para que a algunos se les llene el carro de la compra con alimentos básicos que les hacen llevadero el trance de sentarse alrededor de la mesa.
Está también, por desgracia, quien se sienta a esperar a que le solucionen otros la vida, porque si culpa tienen los de arriba, casi todas, también hay que reconocer que ha habido en este país mucha insensatez individual puede que movida por una corriente de desenfreno consumista general…pero de los que muchos tienen que aceptar su parte de responsabilidad.
Pero sobretodo, más que nada, me gusta esa gran cantidad de gente que no hace aspavientos, que no se les oye armar ruido con protestas estériles o pataleos quizás comprensibles pero inútles, sino que luchan aprentado los dientes y salen hacia delante sin quejas y además mientras tanto …te regala una sonrisa.
Desde aqui, con toda la humildad que me da este soporte, ¡muchas gracias!

DESTELLOS

Sé que es difícil de creer pero soy una persona de memoria tenue, por una enfermedad inexistente diagnosticada a base de desaciertos acabé medicándome con unas pastillas que me lo hicieron pasar difícil con sus efectos secundarios y a la vez borraron muchos de mis recuerdos.
No es una pérdida total de la memoria, ni sólo he perdido una época, ni siquiera tiene una lógica si es que puede haber lógica en que a los treinta y pocos te hayan borrado en ocasiones, difuminado en otras, todo tu ayer.
En algunos momentos, cuando hablo con amigas de la niñez o con familiares, me comentan anécdotas y veo en su cara la incredulidad ante la falta de asentimiento o participación en la conversación. Hechos que fueron llamativos, divertidos, ampliamente recordados a lo largo de nuestros encuentros y que de repente me dejan fuera de juego como si yo no los hubiera vivido. Y no sé disimular, se me nota perfectamente en la cara, supongo que no sólo deben de leer en mi rostro el despiste absoluto, sino también el esfuerzo por recordar. Sé que no es fácil crerme, lo se, porque otras cosas las recuerdo claramente. A veces, ante la insistencia, y el cúmulo de detalles con el que me intentan ayudar me aparece como una sombra de mi pasado y en ocasiones puedo atrapar el momento y afianzarlo nuevamente en mi historia. Tampoco es garantía de que siga recordándolo.
Doy gracias a haber sido una tenaz “reportera” con la cámara de fotos, las instantáneas ayudan también, pero antes de la era digital no era tan fácil tener tantas imágenes seguidas como para ayudar a repetir la película de mi vida.
Soy una mujer que a veces tiene recuerdos inventados porque a fin de cuentas soy un ser parcial que de su pasado solo tiene lagunas y destellos, eso si, sin pasado puedes reinventarte.

LOS OJOS DE UNA MUJER

Los ojos de una mujer no pueden estar vacíos, tienen que sentir, tienen que transmitir.
Los ojos de una mujer tienen que hablar sin necesidad de mover los labios, tienen que hacer morir a un hombre.
Mis ojos…
Mis ojos te miran a ti, te miran profundos y siento que mi mirada no es indiferente, no es lejana ni ausente,
mis ojos te están mirando y en ese mirar va mi alma.
En mi pupila puedes leer sin problema mi corazón,
leer tan claro como las primeras palabras que silabea un niño, comprender en unos minutos mi ayer, mi mañana, mi hoy.
¿Y que ves? quizás no sepas entender mis ojos, a lo mejor no comprendes que te hablo sin palabras…pero si…seguro que sabes,
me he vuelto transparente a tus ojos.
Tus ojos…
Tus ojos me taladran el alma, me miran profundos, austeros…
Los siento clavados en mí, leyéndome,
sabiendo en cada momento lo que quiero decirte, lo que siento.
Tus ojos son sabios y de mí beben mi alma.
Pero yo sé leer también tu mirada y leo miedo, temor, desconcierto a lo inesperado y en momentos angustia.
Podemos pasar tanto tiempo mirándonos…sin necesidad de ver,
porque el mirar se convierte en sentir,
porque el sentir se convierte en amar
y el amar…el amar a ratos en padecer,
a siglos en disfrutar.
Te miro sin verte, te veo sin mirarte.
Podría dibujarte, por dentro, pintar tu corazón, colorear tu alma
sin temor a equivocarme, sería una obra certera, realista, sería lo
que ven mis ojos, a través de los tuyos.
Yo sé acariciar tu mirada sin mover mis manos,
sé besar tus párpados sin mover mis labios
y sin embargo siento en mis dedos el calor de tu mirada,
y en mis labios la suavidad de tus ojos,
el cosquilleo de tus pestañas…
el ardor de un beso.
Y ahora te miro…y te veo…
y soy mujer…y mis ojos…mis ojos
hablan y buscan hacerte sentir un hombre.

AMIGA

Y aunque piensas que te estás volviendo loca…porque vives en una montaña rusa emocional a la que no estas acostumbrada y no puedas ni comer, ni dormir, ni dejas de llorar, y lo mismo sientes un calor inmenso que te arde en la piel que notas que el frío nace de dentro de ti y te llena de estremecimientos que te convulsionan el alma. Aunque te entran ganas de vomitar, te mareas y te duele físicamente el corazón…pese a que notas los latidos acompasados y rápidos en la sien … así no puedes seguir.

Necesitas serenarte, aceptar lo que hay, que es nada…perdóname amiga, pero no hay nada ya, y necesitas plantarte delante del mundo tal y como eres normalmente, como has hecho siempre, desde la altura de tus tacones, y la humildad de tu sonrisa y no hecha un manojo de nervios completamente irracional.

Cuídate, te necesitamos, y aunque pienses que no se sale del pozo, que no tienes fuerza, que no lo vas a conseguir, que no merece la pena …lo harás porque nadie…nadie…muere de amor.