MUJERES Y VALENCIANO

Por desgracia ser mujer es tema de conversación. Lamento que la manera de nuestra biología sea base de discusiones serias, lo sufro y he pasado de la indignación a un estado de lástima y rabia profunda. Puede llegar a ser enternecedor una conversación mujeres vs hombres, como un partido soltero contra casados. Es algo típico y además necesario aunque a veces haya lesionados. En ocasiones, estas conversaciones llenas de tópicos, son una de las mejores maneras de empezar a relacionarse, a raíz de una discusión jocosa y divertida se llega a otro tipo de vínculo incluso más serio. Más allá del “vosotros” “nosotras” “ustedes” no encuentro la gracia de la diferenciación sexual.

Cuando veo Mary Poppins siempre canto a pleno pulmón ” ¡Por la igualdad en el vivir y en el vestir también! Tenemos que todas que luchar en guerra sin cuartel… Y nuestras dignas sucesoras, cantaran al ser mayores, ¡Por fin, vota la mujer!” Me siento agradecida a esas mujeres que un día nos reivindicaron como iguales. Ni más ni menos, iguales. Ellas sí que fueron pioneras y valientes. Ellas las que en nuestro mundo occidental dieron un paso al frente por nuestros derechos igualándonos a los hombres.

Hoy les toca luchar a las mujeres de oriente y las del África subsahariana. No les pienso quitar ni un ápice de mérito ni valor. He aplaudido la causa de Malala como propia, sufro por las niñas de Nigeria y abogo siempre que puedo porque la libertad sea la base para decidir su ropa, religión y tipo de vida. Exactamente igual que lo que quiero para mí.

Lo que no voy a tolerar es que hablen por mí, ni un hombre ni una mujer. Estoy cansada de escuchar a la señora Valenciano decir, ahora desatada en campaña, que habla en nombre de las mujeres. No, señora Valenciano, usted no habla en mi nombre porque lo que usted dice, insinúa y piensa es totalmente contrario a lo que pienso, declaro, fomento, digo y pretendo para mí. Y le diré más, señora Valenciano, siendo una mujer y teniendo ideas propias no pretendo que usted tenga las mías, ni hablo en su nombre, ni en el de otra mujer. Y mi osadía es tan grande que tampoco hablo por los hombres.

El hecho de que ciertos colectivos sigan hablando de hombres y mujeres de manera diferenciada es el daño más horrible que se puede hacer a la condición femenina. Prefiero la atizadora mirada de una de las mujeres de cine negro antes que un blando abrazo con la traición de la política sin escrúpulos que, en el fondo, sólo piensa en ella por mucho que enarbole banderas que nadie le ha dado permiso para coger.

Ayer mismo discutía sobre si en campaña electoral son adecuados los selfies picarones. Ni en campaña, ni por políticas, ni por señoras de vida relajada o trabajadoras del metal. No soy precisamente una mujer recatada ni alguien que odie las fotos, autofotos o fotos de grupo, pero entiendo que hay cosas que en privado quedan mucho mejor. La misma foto que en privado es algo agradable, sensual, erótica o divertida, en público se convierte en soez. No hablo de campañas de publicidad, ni de fotos artísticas, ni nada semejante, hablo de los selfies, de la foto de móvil, de lo doméstico que acaba en las redes sociales. Esto es bajo mi punto de vista, es mi opinión totalmente subjetiva, hablando por mí, sin que Valenciano tenga que ver. Supongo que muchas de estas mujeres luego pedirán un respeto y lo merecen, porque cada una puede hacerse las fotos que le de la gana, como le de la gana, pero eso no quita que socialmente exista un riesgo. Personalmente, y soy mujer, prefiero que hablen de mí porque soy inteligente, simpática o más mala que Ángela Channing, pero no por si me hago fotos al límite del desnudo. Y no, no es envidia, que es la excusa fácil y barata que dan algunas, es que prefiero mil veces una insinuación sensual que algo explícito, una conversación inteligente bordeando el doble sentido que la sordidez pornográfica, una mirada divertida que unas “fototetas”. Para todo lo demás está la intimidad de lo privado. Porque como decía aquel, “hay cosas, como cagar, que se hacen en privado”

Por eso, señora Valenciano, porque tengo ideas propias, no hable en mi nombre, yo hablo con mi voto, y sobre todo, no se contradiga luego diciendo que se desnudaría para pedir que se decanten por usted, porque flaco favor nos hace entonces…a la vista y a la dignidad femenina.

 

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7 comentarios en “MUJERES Y VALENCIANO

  1. Paso un ratito para descubrir la nueva casa. El estilo y la patrona no han cambiado. El resto sobrio y elegante. Volveré, para seguir leyendo relatos y opiniones de mi gran amiga Rocío.

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