ANDALUCÍA, MI TIERRA.

Me van a perdonar un poquito pero hoy me toca ser yo misma, con mi habla y mi sentir, puede que haya cosas que no se entiendan bien…resuelvo la duda que sea.


Por mucho que algunos quieran mi tierra no es de banderas. No es verde, blanca y verde, no se siente un trozo de tela. La respeto, me gusta y si estoy lejos, me emociona. Tampoco reivindicamos idioma, que lo nuestro son ocho acentos distintos, al baño María. Lo que no sé es si es María la Morena o María la Yerbabuena…
Nosotros, sin estridencias ni pamplineo, sabemos que estamos hechos de historia, de leyendas, sin quedarnos atrás, miramos con descaro al futuro que venga, que  lo haga, que aquí estamos. Este trozo grande de Iberia es de gente que son como conjuntos de personas, pero en andaluz. Gente que lía el taco, se mete en una bulla o se arrima al querer dentro de un gentío…calor humano.
Es de ojos que hablan cuando miran, de manos que acarician hasta en un compás de palmas, de lágrimas por tarantos, de sonrisas por alegrías o de serias tardes de toros o de física cuántica. Avanzar con tradiciones no es perder, es sumar sabiduría. Tradiciones tantas como pueblos, como fiestas, como dulces, como fechas.
Andalucía se llena de gente de fuera al calor de un acento que acaricia y de un pueblo que acoge, porque cuántos más seamos mejor, porque siempre cabe uno más, donde comen tres…comen cuatro y échate pa’lla niña que al fondo hay sitio…Y si hay que enseñar lo que es una piriñaca, un espeto, un majao, un remojón granaino, un plato de menudo o de chícharos, pues se enseña… que a cambio seguro que acabamos haciendo guacamole, chuparquía o marmitako. Sumando en paladares, sabores, sobremesas y en brindis. En terraza al sol o en codo apoyado en barra. Que une tanto la sonrisa de un bar como la pena en un entierro.
Sin que importen las fronteras, que no son más que rayas en un papel. Andalucía linda al norte con montañas grandes y verdes, serpenteadas de olivos plata, retorcidos como en un baile flamenco, bajitos, ancianos sabios, ricos en humildes aceitunas que se convierten en oro. Los olivos siempre me parecieron gitanitas pequeñas, niñas brazos en alto, que al dar vueltas con volantes transforman sus pies descalzos en lujo flamenco. Olivos por varear y por visitar. Al olivo hay que ir escuchar, porque hablan, y hasta sirven de asiento para llenarte de besos si hace falta.
Al sur mi tierra termina en las olas, las que provocan el mar y el océano cuando se dan la mano, coquetas y ennoviás, van y vienen, como si se disgustaran y se reconciliaran al ratito. Y es justo al final de Andalucía donde se linda con una colonia inglesa que es como decir, un forastero de aquí, un guiri adaptado, uno más entre nosotros, porque es tan bonito esto, que hasta ésos, que dicen que son ingleses, han tenido que quedarse para beber de nuestro sol y absorber nuestra esencia.
Este y oeste para murcianicos buenos y portugueses un poquito choqueros, fronteras difuminadas. No hay muro que pueda con un abrazo o con unas manos que se estrechan sin complejos ni superioridad, que dan sin pensar en recibir, pero que reciben. Que es de buen nacío ser agradecío y si tú me das yo no lo olvido…y si tú vienes, yo voy.
Y hay volantes, flores en el pelo, brazos que bailan y pies al compás. Chumberas, romero, alcornoques, poleo, amapolas y naranjos. Cerveza. Hay tronos de Semana Santa, cargadores, pasos, costaleros, penitentes, nazarenos, y saetas. Tapitas. Hay playa, arena rubia y fina u oscurita, vientos, calitas y bahía, delfines y atunes, marismas. Arte. Casas encalás, tiestos con macetas, agua árabe en fuente cristiana, adoquines tracioneros, callecitas estrechas, abanicos al pecho, risas y penas.
Y hoy es tu día, un día cualquiera, que porque dijeran unos, hoy no eres más tierra. Eres la raza, cuando tú quieras, y aquí estaremos para entenderla, para vivirla, para quererla, para enseñarla y abrir tus puertas, que el andaluz nunca entendió, ni de guerras ni fronteras. Orgullo mucho, tú me camelas…lo sabes tanto que coqueteas, morena dulce, genio y canela, hoy es tu día…porque ellos quieran…

(Foto: @__Fransilva__)

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4 comentarios en “ANDALUCÍA, MI TIERRA.

  1. Una hermosura, muchacha andaluza, lo que nos has escrito. Sólo que… Hay más de ocho acentos, que no habla igual el huelga no de la marisma como el de la sierra por poner un ejemplo.

    Acertado el enfoque de los llanitos, que son andaluces por muchas banderas con rayas que ondeen.

  2. Querida Rocío,
    Hoy escribes sobre palmas, alegría, luz…
    Hoy hablas de esperanza, de paz, de libertad…
    Hoy nos trasladas lo que algunos jamás hemos vivido.
    Hoy quiero Sur.
    Un beso desde el Norte,
    F.
    PD: ¿Bailas?

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