JABÓN EN LAS MANOS

Hay cosas de la niñez que no se olvidan nunca, el olor de mamá, el ritual de la merienda, la caja de los lápices de colores, los domingos de sol, la piel tras la ducha a la vuelta de la playa, la mañana de Reyes, los dibujos animados de la tele, la que había…
Existen momentos como madre que se parecen mucho a esos momentos como hija, la primera vez que me di cuenta fue cuando le lavé las manos a mi hija mayor, era yo la de la mano grande que se enjabonaba primero y ayudaba a esas manos pequeñitas, sudadas y churretosillas a quedarse limpias, casi recordaba el tacto de las manos de mi madre en las mías y ahora me tocaba a mi ser la adulta, la encargada de mantener la higiene, la educación, de esa niña que quería jugar a hacer pompas con el jabón en las manos y me miraba con los ojos más elocuentes y grandes del mundo.
Recuerdo cuando yo enfermaba entre el aburrimiento y la satisfacción de sentirme aún más mimada. Aunque cuando tocó la interminable tosferina creo que ya no me valían ni los mimos. Yo estoy orgullosa y feliz de haber sido una niña mimada, que no es lo mismo que una niña mal criada. No confundir, por favor.
No hace mucho me tocó ser la madre que mima por enfermedad y al estar mi hija algo dolorida y un poco débil por el pugilístico maltrato muscular que provoca la fiebre alta, la acompañaba al baño y cuando le ayudé a lavarse las manos como hacía tantas veces y nos miramos en el espejo las dos, una a lado de la otra, fui consciente de que ya era más alta que yo. Ella sonrió contenta de «ganarme» y yo volví a darme cuenta delante de un lavabo que algo había cambiado otra vez y para siempre.

HACIA DENTRO

No sé exactamente cuando está fechado el primer «Autorretrato» concebido en la pintura en cualquiera de sus estilos, del hiper realismo al cubismo. No sabría decir quién fue el primero que se trazó a si mismo pero si puedo llegar a entender la necesidad de retratarse frente a  frente en su trabajo entre la sinceridad, el egocentrismo y el testimonio para los que vengan detrás.
A fin de cuentas, las fotografías solo son un arte paralelo, quizás más instantáneo y avanzado, del mismo autorretrato pictórco. Buscamos en las fotos dejar una herencia, un recuerdo, plasmar un momento, compartir con los demás, y lo de la sinceridad dependerá del filtro que usemos y el photoshop que se aplique.
Pero, ¿de qué manera a ese autorretrato se puede llegar a hacer por escrito? Se entiende que en ese momento el autor tendría que llegar a él desde una disección física y emocional. Sé que muchas personas editan sus memorias, a veces sin ayuda de nadie y otras ocasiones guiados por la mano de un escritor que con sus preguntas va conformando la vida de esa persona, pero de qué manera esas preguntas son las que deben ser y no otras, cómo es posible que se consiga absorver todo el conocimiento que dio de si una vida…
Sería necesario entonces hacer algo similar al examen de conciencia, pero tampoco tengo claro si nos daría un retrato actual pero con retroceso: la actualidad de entonces trasladada a la vida de hoy. Una difícil paradoja de espacio/tiempo. Las experiencias vividas nos hacen difuminar los recuerdos, generalmente positivizando las situaciones y salvo que haya un auténtico y enconado ataque de rencor o una experiencia muy traumática, lo más común es ir dejando por el camino los malos momentos. Faltaríamos entonces a la verdad de nuestro autorretrato obviándolos.
Quizás si alguien hubiera escrito con constancia y detalladamente el día a día de su vida, pudiera ser absolutamente realista acerca de su vida pero casi con total seguridad sería literariamente aburrido. El formato «Diario» puede mantenerse para un tiempo determinado, pero la cotidianeidad puede ser demoledora.
Creo, y puedo estar equivocada, que la única manera de hacer un autorretrato con las palabras, de escribir unas memorias entendiéndolo como género literario, es asumiendo que no se podrá ser ni exacto, ni fiel a la realidad, ni absolutamente sincero. Seguramente mirando las cicatrices del alma, reconociendo en cada una de esas suturas sanadas los momentos vividos se podrá llegar al menos a completar los recuerdos hechos palabras que conforman nuestro Autorretrato.

SIN ÁNIMO DE CABREAR

A media mañana he abierto el twitter para saber las noticias que había y me he encontrado nuevamente el suicidio de otro hombre que al que iban a desahuciar

y la noticia, justo el tuit anterior, el de arriba, era que IU le debe a Hacienda un millón doscientos mil euros.
No analizo en ese caso la casuística de las hipotecas, las posibles soluciones, si la culpa es de los bancos, si del que firmó, si al cincuenta por ciento, si tiene que existir moratoria real o pago de la deuda con la entrega de la propiedad…
Si entro levemente en condenar la doble moral de algunos partidos políticos que piden luz y taquígrafos para unos, escondiendo lo propio y que además se auto proclaman abanderados de las causas de los «pobres». Perdonen que tire de demagogia, pero quizás los señores y señoras, ¡faltaría más!, de Izquierda Unida deberían coger boli y papel o en su defecto la calculadora del móvil o el iPad de trabajo y dividir esa cantidad, la repito, un millón doscientos mil euros, entre la cantidad del subsidio de los tan cacareados cuatrocientos euros.
Lo llamativo en este caso es como estos dos titulares conviven en nuestra sociedad.
Yo, la verdad, y lo digo en serio, con lo exaltado que está todo el mundo, con los nervios que hay, con la necesidad que tienen muchas familias me espero cualquier cosa. No creo que sea un movimiento bélico, ni veo amenaza real hoy por hoy de un grupos ultras (habrá, tarde o temprano) pero alguien desequilibrado que ya no pueda más y que se tome la justicia por su mano, creo que si. Personas que antes de darse por vencidos y bajar los brazos, que justo antes de lanzarse al vacío vayan a su oficina bancaria o a un político y la emprendan a tiros, como ya sucedió, es verdad que por desgracia, lo espero, quien tiene todo perdido no siempre razona sin venganza, aunque sea una postura equivocada.

Pararse a pensar en los privilegios de los bancos, del Rey, de los partidos políticos, de esos millares de consejeros delegados de la nada que han cobrado indemnizaciones exageradas aún no tenemos claro a cuento de qué, hasta las deudas de los clubes de fútbol …. y mantener la cabeza fría con el estómago vacío es difícil.  La línea para mantener la calma supongo que no es, ni más ni menos, el tiempo que lleven en ayunas sus hijos, o que te echen de tu casa. El abismo del futuro incierto.

Por suerte hoy puedo escribir desde la sorpresa de la tranquilidad que están demostrando muchas de estas personas, sin dejarse llevar por los instintos. Supongo que en España pasará como en Grecia y en Italia, y que en las próximas elecciones  habrá mil partidos de los «minoritarios» con representación parlamentaria que llevarán a lo que los periodistas llaman, un «Parlamento ingobernable», y acepto la definición porque es lo que sucede, pero se da esa característica por los políticos no quieren remangarse de verdad y ponerse a trabajar, aceptando y debatiendo ideas que sean buenas para todos y todas, ¡faltaría más!, vengan del partido que vengan. Supongo que pese a todo, creen que no les va tanto en el sueldo.
 
 

LIBERTAD A FLOR DE PIEL

Digan los que digan las redes sociales son sitios fantásticos.
No tienen más peligro, ni más perjuicio que cualquier otra cosa que esté a nuestro alrededor. Ya forma parte de lo que nos rodea, de la vida de cada uno de nosotros, incluso la de nuestros mayores, al principio algo reacios.
Cada uno se enfrenta a ellas de una manera y todas son válidas, es decir, todas las que en la vida no virtual serían válidas. Los delitos coexisten en ambos planos.
Las cosas que he descubierto en ellas son una lista infinita de buenos ratos, alguno malo  -que no todo va a ser utópico-, risas, diversión, complicidad, y sobretodo puntos de vista, maneras vivir, ideales e idearios, noticias, personas, cercanía…
Hoy he descubierto un vídeo, no era ni la hora en la que suelo ponerme a escribir o ni el momento de estar delante del ordenador, tampoco soy muy dada a ver muchos vídeos pues me exigen una atención total que no puedo permitirme, siempre hago más de una cosa a la vez, así que si hay conjunciones interplanetarias, pues hoy era ese día.
El vídeo es de una compleja sencillez que me ha apabullado, es de alguien que no conozco de nada sobre otra persona que tampoco conozco, pero que hace fotos.
A esas fotos llegué por una entrevista que ví online de una investigadora que se llamaba America, leí en algún comentario «sin photoshop» y además de extrañarme en los tiempos que corren, puse mayor interés en esas fotos…eran realmente buenas. No soy una erudita, ni un técnico de fotografía, soy consumidora y madre pesada con cámara, que debería ser un epígrafe especial.
De esta entrevista pasé a la fotógrafa y ví la colección que tiene colgada en su web, las ví todas y me parecieron impactantes por no ser la foto preciosa, el momento justo, la gota cayendo, el charco reflejado… Me parecieron increíbles porque eran retratos, personas, gente, y son conocidas y sin embargo me dió la sensación de verlas por primera vez.
Si algún día necesito un retrato para la contraportada de un libro o una ficha policial haré lo imposible porque la foto me la haga ella.
El vídeo es una confesión, un curriculum, una autoentrevista, no la valoro en su esencia porque cada uno tendrá una opinión de ella, de la misma manera que yo tengo la mia pero a parte de todo lo subjetivo he visto a una mujer muy dulce, muy guapa, muy libre, sobretodo muy libre y madre.
Y me ha emocionado.
No tengo ni la más remota idea de cómo es o deja de ser su vida, pero eso que yo he querido decir tantas veces y a duras penas he sabido explicarlo lo he visto en ese video. Ser madre no cierra puertas, no provoca cadenas, depende de dónde ponga cada una su libertad.

http://hellolupe.com/blogamatic/13750941
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DIA DE ANDALUCIA

Lo fácil en una tierra tan extensa como la mía es encontrar un rincón y estar frase tras frase alabándolo, y se puede hacer y de hecho daría para mucho porque Andalucía tiene rincones increíbles, tan especiales, distintos y majestuosos que tienen que venir de fuera a decirnos lo fantásticos que son.
No hay más que irse una temporada lejos de ella para añorarla, sin sentimiento nacionalista, sino como se añora la comida de una madre, el abrigo y la complicidad que te procura una abuela…
Nos hemos acostumbrado a vivir bajo el perfil de la Alhambra, algo único en el mundo de una belleza tan apabullante que hace que vengan de ultramar solo a visitarla, y entonces si, entonces  sacamos pecho y nos acordamos que ahí está ella, dos palacios, jardines, torres, agua…la Alhambra.
Hemos decidido pasar con prisa por delante de nuestras Catedrales, ignorando arcos de Mezquita universal o Giralda minarete que vemos más en los souvenirs que frente a frente.
Ignoramos nuestros museos, nuestras iglesias, no somos capacer de ver las juderías, calzadas romanas, el barroco tan extenso del que podemos disfrutar, las playas, los paisajes, amaneceres y puestas de sol a pie de océano o de mar Mediterráneo, marismas, sierras cuajadas de nieve, callejuelas encaladas, rejas con flores, perfiles de antaño, arte hecho Pasión de Semana Santa…. Hay tanto por ver y estudiar de Andalucía…me ciega la pasión, me puede el sentimiento…pero no toca hoy.
Mañana es ese día, el de Andalucía. Pero mi tierra ya no se parece a mi tierra, cada vez más empobrecida, más inculta, más endeudada, más sola, más perdida.
Si alguien leyera la letra de nuestro himno, algo triste, estaríamos ante la paradoja del cangrejo. Treinta y muchos años de democracia, y seguimos como al principio o aún peor porque ya no nos queda la ilusión de los que se echaron a la calle a pedir nuestra autonomía, no hay fe en los políticos, en las universidades, en las instituciones, casi que hemos perdido la fe en tener solución.
Seguimos a la cola de todo, el índice de paro más alto, los peores balances de educación (y eso que se hacen auténticas barbaridades para que no conste la realidad de nuestros centros educativos), el lugar donde más empresas cierran, la comunidad con más familias sin ningún tipo de ingreso, corrupción, malversación, destrozo de nuestras costas, gastos supérfluos…
Y miro a mi alrededor y veo gente que se ilusiona con pequeñas cosas, que sonríe, que estira la cervecita de estar con los amigos aunque sean ya menos y de cuando en cuando, que sigue siendo solidaria con los que más lo necesitan y me pregunto si es justo que este pueblo acogedor, simpático, trabajador se de por perdido, se olvide, habrá quien me diga que «tenemos lo que nos merecemos» pero creo que no tanto.