FÚTBOL ES FÚTBOL

Que soy del Real Madrid es conocido, que vivo los partidos con pasión también, que me gusta el fútbol no lo niego.
Reconozco que me tienta más que nada, sobre todo a partir de ahora, no puedo negarlo. Llegan los dos meses de finales. Llegan los días de nervios y me entran unas ganas locas de coger esta virtual hoja en blanco y dedicarme a arengar a mi equipo de fútbol. Sin embargo, pocas cosas me asustarían más que escribir del deporte rey, del amado balompié.
Esta es otra de mis contradicciones, de mi ecléctica personalidad. Mi lucha entre el querer y el deber, el anhelar y el miedo.
No hablo de la igualar a los periódicos deportivos desde aquí, eso no me daría miedo. La prensa estrictamente deportiva, esa que llena sus páginas de faltas de ortografía y de rigor. Esa que inventa hipérboles imposibles, adjetivos agigantados, y que se desmarca con portadas de dudoso gusto o veracidad. No, no me refiero a esos que escriben artículos como redacciones de EGB para explicar lo inexplicable o para darle perfil de razón absoluta a sus ensoñaciones. No cuento con la que llena hojas de fichajes falsos y rumores infundados que nacen de ellos mismos.
Me centro en los que escriben de fútbol fuera de esos periódicos específicos. Más que nada me quedo con los tres jinetes del apocalipsis (Huhges, Gistau y Jabois)  porque si hubiera un cuarto jinete, seguramente se quedó tomándose una cerveza más.
Darle categoría de “Los tres cerditos” a estos señores, me parece una ofensa y un exceso compararlos con la Santísima Trinidad.
Porque los tres mosqueteros serían poco relevantes, para lo buenos que son, y con D´Artagnan, que es el innegable protagonista, vuelven a ser cuatro. Aun así puede que Gistau fuera Porthos, sin duda Athos sería Huhges pero no veo a Jabois como Aramis, o quizás sí, que para eso es gallego y todo depende. El caso es que, si lo pienso, podría darle a Arbeloa con sus tuits el papel de D´Artagnan, y entonces, como cualquier tuitero podría decir: “lo veo y me cuadra”. Dejemos libre a Milady de Winter (aunque me tienta otorgarme el sobrenombre, siempre quise ser como ella, tatuaje incluido) y dejemos a Villar, o al Barça, incluso a Platini, el papel del Cardenal Richelieu. 
¡Cómo osar comparar mis escritos con los de ellos!
La segunda razón es la más temida, todos tenemos un entrenador dentro y una alineación perfecta. Todos sabemos cómo enfrentaríamos los partidos y por supuesto tenemos nuestros favoritos, aunque la pasión vaya con el equipo entero. Escribir del Real Madrid sería echarme encima a madridistas y a todos los contrarios. Pedir la épica, enarbolar el espíritu del siempre eterno Juanito, invocar a la bolea de Zidane, al genio de Hierro, al taconazo de Redondo, al gol de la Séptima, sí, eso es lo fácil, lo que  me pide el cuerpo, pero voy a ser cobarde, y no voy a hablar de fútbol.

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Un comentario en “FÚTBOL ES FÚTBOL

  1. ¿Y quién soy yo para recomendar una lectura? No obstante aquí lo dejo:
    “El intruso”.
    Daniel Vázquez Sallés.
    Ed. Planeta (¿Puedo saludar? Un saludo, P.)

    El fútbol del año 2020. (No lo he terminado aún, pero merece la pena ojearlo. Cada numerito…).

    N. J.

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