Y sigue siendo verano con aire de primavera, ya pasó el Pilar y pasa santa Teresa, ya queda menos de este octubre y yo tengo la sensación de que un momento a otro llega el Domingo de Ramos y yo sin nada que estrenar…Más que castañas el cuerpo pide torrijas y pavías de bacalao.
El azul del cielo puede llegar a cegarme, entra por mi salón y se convierte en verde esperanza, en barquita marinera y después de ronronearle al sol me pide el cuerpo esa cerveza en una terracita…Cuando va entrando la primavera, esa es la que sabe mejor que ninguna…con la chaqueta doblada en las rodillas o colgada en una silla.
Ese momento de luz. Cuando empieza a oler el calor, el campo, y las margaritas salvajes son más altas que los niños que se esconden y corren a su alrededor con las mejillas coloradas del juego y el sol. Y más allá, de repente, lo que antes era chiquillería se va despertando en adolescencia coqueta y vistosa.
Me faltan naranjos cuajaítos de flores..y ese olor a azahar y repique de campanas, necesito que esta primavera otoñal me traiga flores en el pelo, mantoncillos y peinas, volantes, tardes de toros con trajes de luces brillando en destellos y que me suene en el oído el compás de unas palmas de bailes por sevillanas, y ver las inmaculadas niñas vestidas de Primera Comunión, y disfrutar de las noches de rebequita… en esa magia que tienen los meses anteriores a morir de calor y cuando llegamos a la orilla de las playas como si fuéramos tortugas para desovar. Al borde de la muerte.
Y se que lo que viene es la lluvia y el frío, abrigos que nos esconden el cuerpo y a la vez que nos dan cobijo nos transforman en seres menos alegres, algo más grises…y a mi el cuerpo me pide a gritos primavera.
Mes: octubre 2013
IMPUNIDAD
Existen personas de todos tipos, se pueden clasificar en base a factores completamente objetivos y medibles como la altura o el peso, y otros más subjetivos como la belleza o el carácter. También existe un tipo de humano que se sale de todos los coeficientes que es de los que más me repelen…los cobardes.
La cobardía ante situaciones extremas puede llegar a ser un signo de inteligencia, una de las mejores formas en las que salir adelante, o mejor dicho, no salir, que puede existir. Ya nos lo decían nuestras madres «si te pierdes no te muevas, quédate quieto». Yo esto lo comprendo e incluso lo valoro, a veces una mala decisión en momentos de estrés puede salir muy caro.
Yo me refiero el cobarde al uso, al doméstico, ese al que encontramos constantemente a lo largo de un día, haciendo gala y demostrando su falta de capacidad y de valor. Las redes sociales han dado un paso de gigante en esto. Personas enfundadas en el anonimato se dedican a verter bulos, falsedades y difamaciones de personas que se ven incapacitadas para una contundente respuesta. O eso creen, porque hoy en día seguir un rastro informático es aún más fácil que hacerlo por el perfume en hora punta en el metro.
Tampoco me parece honesto y justo este nuevo orden periodístico, sobre todo los deportivos, que llenan hojas de mentiras, sospechas, ideas peregrinas e insultos y después pretenden que todo quede en una disculpa a pie de página días más tarde.
Incluso hoy mismo he leído una crónica de doña Letizia, princesa de Asturias, y siendo yo muy poco de esta señora y participando de las críticas que se le hacen, me he sorprendido, el artículo era tan arrogante y pendenciero que me ha resultado violento leerlo.
Soy firme partidaria de la libertad de prensa y de opinión, pero de frente y con la verdad por delante, ni detrás de un anónimo, ni de un avatar y mucho menos escondidos en una nota de disculpa días más tarde se puede consentir la total impunidad con la que algunos (y algunas, obviamente) se dedican a querer hundir y humillar a otros.
CINE, SENTIMIENTOS Y OTROS POEMAS
He empezado este post unas pocas de veces, reconozco que en mi afán de contar como soy o lo que pienso me meto a veces en jardines incomodísimos y no todos los días se tienen ganas de aguantar pelmazos respondones…que una cosa es la crítica y otra el bucle infinito. Entiéndase lo de pelmazos como un genérico, se da en ambos sexos…que luego también salen y florecen por la falta de rigor gramático, cuando en realidad estoy cumpliendo con la norma.
A lo que importa.
Ayer vi «Pretty Woman». Otra vez. La he visto no sé las veces, vuelvo lentamente a esa fila del cine Magallanes de Algeciras, con mis amigas y un paquete de Chettos de los verdes, que eran bolitas pestosas de queso, o con un puñado de regalices rojos, y empieza la película que veo con los ojos de entonces y la experiencia de ahora.
Soy de una generación que se crió con películas como ésta, y con «Gosht», «Top Gun» o «Dirty Dancing»….mi favorita sin duda. Nos metieron las relaciones imposibles que finalmente suceden – y salen bien – por vena, el romanticismo exagerado, el amor llevado a su máximo exponente, y me da que nos lo creímos.
Las que estamos entre los treinta y…o cuarenta y pocos tuvimos una adolescencia de príncipes cinematográficos, no azules.. en tecnicolor y dolby sorround; incluso después de cantar «mooooovi record» entrábamos en un mundo en el que los sueños se hacen realidad, los hombres son perfectos, guapos y detallistas, y las relaciones salen bien.
Craso error.
Para rematar, entradas en la madurez (guste o no) … nos aficionamos a «Sexo en Nueva York» o «Mujeres Desesperadas» y ya explotaron por el aire todos nuestros estereotipos, y así según el día, queremos tener un tío impresionante a lomos de una limusina gritando que somos una princesa o queremos ser independientes física, mental y sexualmente…
Desde entonces vienen sucediéndose los famosos pos-it virtuales, las citas de Cohelo o Benedetti, los gurús de medio pelo, la psicología emocional de los veinte duros, y las reflexiones edulcoradas que me producen entre vergüenza ajena y urticaria… Las respeto, que nadie se me eche encima por favor, pero no lo puedo soportar…no estamos ya en el cine, es la vida real, se sufre, se llora puede que porque te han engañado …pero también te has dejado engañar. Hay que ser responsable en las relaciones, saber que todo tiene un riesgo y que nadie nos contó la segunda parte de «Pretty Woman»…igual ella se vió con dos hijos sola y peleando por la custodia y el piso….
RUTINA NACIONALISTA
Me he intentado zafar del tema durante muchos días, casi meses, porque el asunto creo que aburre, satura y llega un momento en el que no se pueden ni aportar puntos de vista nuevos, ni serenar los espíritus. Yo daré, humildemente, mi opinión, que puede ser compartida o no y por supuesto rebatida.
Yo soy española…lo soy porque nací aquí, me he criado aquí y las costumbres y tradiciones que tenemos me gustan, las comparto y las fomento en la medida de mis posibilidades. Seguramente de haber nacido en Italia y criado en Alemania, me sentiría alemana, ya dice el refranero castellano «el burro no es de donde nace sino de donde pace».
Mi españolidad no es excluyente, puedo sentirme cómoda en otros países, con gente de otros lugares e incluso adoptar alguna de sus tradiciones o comidas, por ejemplo, sin rasgarme las vestiduras.
Soy firme partidaria de la globalización, de que no existen fronteras reales en el mundo actual, aunque cada uno tengamos nuestros rasgos nacionales igual que al nacer unos tienen los ojos verdes y otros castaños.
Dicho esto el problema que yo le encuentro a los nacionalismos catalán, vasco y en menor medida pero no menos importante, gallego, es que no creo que tenga futuro, que sea lógico, que sirva para algo…económicamente no son ciertas las cifras de «ens roban» que dan, y cuando caminamos hacia una Europa unida…hay quien quiere hacerse a un lado sin ser ni potencia económica, ni logística y mucho menos internacional ¿Es un harakiri nacionalista? ¿Es cuestión de honor y prefieren morir en el intento?
Tampoco llego a entender que se quiera restar en vez de sumar en la vida, me da lo mismo que sean personas, afectos o lenguas…mientras mi familia hace un sacrificio económico para que mis hijas aprendan inglés perfectamente y así puedan entender y relacionarse con más de la mitad de la población mundial, hay quien se manifiesta para que no exista ese privilegio «de gratis».
La famosa «tercera vía», en realidad es un cambio de collar al mismo perro, el federalismo lo tenemos instaurado con otro nombre porque así somos de chulos en esa Iberia nuestra, hay países constituidos en federaciones que no tienen ni por asomo transferidas las competencias que tienen nuestras autonomías. ¿Es querer entonces dar un paso atrás?
Creo haber contado que uno de los leit motiv de mi vida es una frase de mi tía bisabuela, que no conocí, «la libertad de los hijitos de Dios», es decir, que cada uno haga lo que quiera…sin tocar las narices a los demás. Yo soy partidaria de una consulta, claro que si, que nos pregunten a todos, y que sea concluyente, que acabe estos chantajes emocionales, económicos y partidistas, que termine el gasto inútil de palabra, euros y tiempo. Que se le diga la verdad a los ciudadanos y si hay que contrarrestar la mentira que se sepa hacer, que tan culpable es el que miente como el que no es capaz de rebatir la mentira (Alicia Sánchez Camacho, for example).
Y me dolerá por los míos y los que quiero si tienen que hacer el petate y salir de alguno de esos lugares en caso de que ganen los nacionalistas pero esto es como un matrimonio, para estar mal…mejor no estar.
MUSA DESEMPLEADA…
Ponme mis mejores galas, vísteme de melancolía…por favor.
Lléname de glamour, de ese de los años cuarenta en el que tantas veces me pusiste. Págame una copa en el club, o deja que invite la casa. No quisiera un vestido rojo que engorda, no me favorece, pero no olvides ese diamante sutil y elegante que siempre quise llevar descolgado en mi cuello.
Conviérteme en la desencantada malévola que siempre quise ser, la castigadora con la mirada que atiza el corazón y con la media sonrisa araña el alma; la mujer que hace que los hombres saluden llevando su mano al sombrero y se quieran aflojar el nudo de la corbata.
No quieras que sea una agradable, inocente y lozana chica del pueblo, no quiero ser alguien que aspira a ser actriz a costa de su dignidad. No me hagas llorar en los brazos de un matón de última fila. Que las coristas no se parezcan a mi.
Quiero ser esa mujer que las demás miran con envidia y los hombres con la atracción que provoca el peligro, el pánico a caer. La mujer que complica la vida y no responde a preguntas.
No me busques un pasado, ni me colorees el futuro. Establéceme en un presente tórrido y ahumado, donde el barman sea imprescindiblemente secundario y la música sea la conversación más irrelevante. Un lugar sin decisiones trascendentales pero que a la vez, cada uno de mis pasos y mis pulsos, decida la respiración de algún que otro «desgraciado».
Dibújame esas frases cortas que golpean en la conversación, las sentencias lentas y pausadas que se susurran con contundencia sin más ademán que los justos para consagrar mi elegancia.
Y al salir, con la luz del amanecer clareando las farolas, abrígame con esas estolas blancas de piel nívea, no importa donde lleven mis pasos, si a la muerte o a desayunar. Pero siempre firme, contundente y etérea.
Y después prometo no pedir nada…
(A José Luis Alvite, por cada dedicatoria…)