FALSOS SIN TESTIMONIO

Hay personas que engañan a los demás e incluso se engañan a ellos mismos contándose historias que no son ciertas. También las hay que dicen tanto las mentiras a otros que finalmente acaban por creerlas y dan por cierto una falsedad repetida.
Supongo que estas personas tendrán que tener un momento en el que el mundo deja de girar y se paran frente a ellos mismos y su conciencia, y entonces deciden dar por bueno el mundo paralelo que se han montado o reconocen que viven una mentira.
Generalmente no tiene mayor importancia y no hay daños colaterales graves, pero también pudiera darse el caso de que se vaya de las manos y haya personas sufriendo, sobre todo cuando descubren lo que podría ser una estafa piramidal…no precisamente económica. Estoy convencida que salvo en casos extremos, es mucho más doloroso un revés emocional que uno económico.
Seguramente conozco personas de todos tipos, pero me reconozco una mujer crédula y poco escéptica, así que salvo que lo descubra por mi misma, si alguien me está mintiendo yo lo creeré a pies juntillas, mientras no me demuestren lo contrario. Así de pánfila soy.
Este razonamiento me surgió esta mañana, muy temprano, cuando mientras me maquillaba me repasaba el contorno de mis ojos con un lápiz negro y al hacerlo, me di cuenta de que no queda más remedio que mirarse sin tapujos, aceptar lo que los ojos dicen, y éstos no mienten. Es cierto que aproximadamente sólo el cincuenta por ciento de la población, así estimando a bulto, se maquilla los ojos y se mira a ellos entonces, pero al espejo nos acercamos todos, a diario, y para eso nos necesitamos concentrar en nosotros mismos. ¿Cómo actúa entonces alguien de este estilo? ¿Sigue maquinando en ese momento el siguiente paso de la estafa o ya tiene interiorizado el personaje y se mira con los ojos de la otra persona que finge ser?
Yo además de ser crédula soy muy simple y creo que me costaría dejar de ser quien soy…incluso si la persona en la que convertirme es mucho mejor pero me parece fascinante desde un punto de vista algo morboso cómo alguien puede llegar a ser dos personas y no estar loco.

DESILUSIÓN (ES)

Puede ser que sea cierto, no tengo datos ni creo que pudiera ser capaz de entender las grandes cifras de la macroeconomía, que estamos saliendo de la recesión y que hemos crecido menos que poniéndonos de puntillas. Y eso es bueno.
No voy a dudar que esto puede que sea muy beneficioso y en un tiempo indeterminado – aquí viene the mother of the lamb – estos cálculos se reflejen en la sociedad y se genere empleo, fluya el dinero y por fin se pueda gastar. Siendo sinceros, este país es un país de gastar, no de guardar y atesorar dineros…lejos queda ya lo del calcetín o el “liaillo” en un pañuelo…ahora somos más de pagar a plazos.
Con todo y con esto, sin embargo, el país se ha convertido en un lugar de millones de desencantados. Cada vez somos más difíciles de ilusionar y no es que no tengamos razones para estar con esta mala carita generalizada, que si que las tenemos todas, es que no hay prácticamente nada que nos haga brillar realmente los ojos de ilusión.
Matizo, después de la cantidad ingente de casos de corrupción a todos los niveles, modos, maneras y partidos y siempre con prevaricación y apropiación indebida de cantidades con muchos ceros detrás, de euros….que son más que los ceros de las pesetas; después de los despropósito de nuestro ordenamiento jurídico: ver nuestras cárceles llenas de ladrones de cuello blanco que al salir tienen su botín en un paraíso fiscal y a los asesinos y violadores campando por nuestras calles; después de conocer que los cursos para los desempleados y la gestión de sus expedientes de regulación de empleo, se convertían en polvo (cocaína más exactamente); hartos de ser los últimos en educación (y no existir el consenso imprescindible para fundamentarla), hastiados del nefasto nivel de nuestros políticos y hasta aburridos de un fútbol a deshora y constante que va acabando con las tardes de transistor…es cierto, tenemos derecho al desencanto.
Este año hasta la Lotería Nacional trae un descuentito en Navidad y lo que antes era un premio entero y verdadero, de sidra El gaitero y lágrimas…se va a convertir en reparo y preguntas a los reporteros…”¿De lo que me ha tocado, al final en cuanto se queda?”
Es sin duda la desilusión y el desencanto de los sentimientos que más hueco en el estómago dejan, un vacío emocional que va minando nuestro cuerpo y nuestra alma. El truco, dicen, es no dejarse llevar, no apasionarse, no poner demasiadas esperanzas en algo o en alguien, mantener la cabeza fría, la distancia justa, la parcialidad constante para no caer por el precipicio de la insatisfacción si finalmente no llega la consecución de esa promesa, esa noticia que nos cambia la vida, ese mensaje anhelado…
No dudo que como opción es la más válida, absolutamente pragmática, pero, asumiendo el desencanto general, ¿nuestra manera de ser tan pasional acabará cambiada por las circunstancias? Tengo que reconocer que no me gustaría, pese a todo, yo prefiero emocionarme, llenarme de esperanza y de nerviosismo ávido aunque luego, el desencanto pueda ser grande: ese bofetón sin manos que te cruza la cara poniéndote el corazón del revés.

TELÉFONO INDISCRETO

Tomaba un café recién servido de una inmensa y constate cafetera eléctrica que nunca estaba vacía…como mucho tenía que esperar unos minutos a que terminara de hacerse pero su necesidad de cafeína estaba siempre a punto de ser satisfecha.
Marcó  la rellamada de un teléfono conocido y se recostó en un sillón, unos tonos más tarde al otro lado una voz conocida le sonó inusualmente agitada, se puso alerta y se incorporó. Pudo oir claramente de fondo la voz de una mujer que de una manera poco elegante le instaba a que volviera a la cama y soltara el maldito teléfono…
Colgó la llamada sin acertar a duras penas con esa tecla roja y desconcertada cerró los ojos … sabía que detrás de algo tan bueno, sólo podía haber una mentira.
Comenzó a llover golpeando los cristales y ella seguía sin derramar una lágrima, inmóvil con la taza en las manos, pensó fugazmente que la lluvia sólo era su compañera en los casos en los que estaba muy triste o muy enamorada, es decir, casi toda su vida. Se empeñaba en darle la oportunidad a la ilusión y al amor, y la mayoría de las veces se convertía en desilusión y desencanto que es esa emoción que sólo sientes tú, que no puedes explicar y que sabes que nadie comparte contigo…y da ganas de morir.
Se recordaba a penas dos días antes, sonriente y coqueta, mirando sin miedo y de frente a los pies de una inmensa King size, enfundada en la prenda de ropa que más le puede favorecer a una mujer…la camisa del hombre que está en su cama.
¿Estaría ya con ella entonces? ¿sería cosa sólo de hoy? ¿y si estaba casado? En realidad la respuesta a esas preguntas sólo servían para mejorar su autoestima o por lo contra, para hundirse más en la miseria…Nunca sabría las respuestas porque no le iba a dar la opción de contestarlas después de haberlas hecho. Se conocía y sabía lo fácil que su orgullo cedía a las disculpas. No habría oportunidad.
Tampoco debía engañarse, él no había hecho el intento de llamar, en condiciones lógicas, si se cuelga una llamada se vuelve a intentar conseguir la comunicación salvo que se sepa el motivo de tal corte telefónico.
Cogió su móvil y borró sus teléfonos, eliminó la rellamada y si bien era cierto que no se podía acabar con sentimientos y recuerdos de una manera tan tajante y sencilla, era el primer paso para intentar olvidar.
Se llevo la taza a los labios y se dio cuenta que el café también, se había quedado helado

NORMAL PERO NO VULGAR

Me planteo esta tarde una realidad que me tiene consternada y algo desubicada, me he dado cuenta de que soy un ser poco original…alguien demasiado usual, tan al pie de la calle que no sé si consigo subir el bordillo. Soy normal, muy normal, pero no soy vulgar.
Todo tan natural que de repente, intentando poner en orden alguna idea a la hora de escribir aquí (he estado unos días ausente pero ha sido por causa mayor…) me he percatado de que soy de lo menos interesante que hay.
Es cierto que hay cosas en las que me diferencio, por ejemplo soy incapaz de seguir un debate de cotilleos, o político orquestado tendenciosamente y con grandes dosis de demagogia…y éstos tienen mucha audiencia televisiva. ¿Pero esto me hace más o menos interesante? Presuntamente menos. Quede claro que no creo que haya realmente unos parámetros rígidos en los que se pueda agrupar a las personas como manada, pero es verdad que hay características que se dan en muchos a la vez y se pueden configurar grupos de gente.
A mi me gusta el chocolate, me ponen triste los días de lluvia y me dan miedo las tormentas. No me gustan los insectos y odio las tareas del hogar. Me gustan las vacaciones. Aborrezco las despedidas y lloro en las películas con finales emotivos -sean románticos o trágicos-. No me gusta madrugar por obligación. Me duelen los míos y defiendo mis ideas con una relativa pasión…Nada llamativo, como muchos, casi todos.
Entre mis sueños de futuro…que eso también tiene todo el mundo, estaba escribir una columna en un diario (lo caro que se vende eso hoy por hoy…ni en la hoja parroquial hay hueco) o unir estos escritos en un libro, algo así como este blog pero físico; le tenía buscado el título, es difícil y algo enrevesado, pero siempre pensé que tendría que llamarse “Cotidianeidario”, porque a fin de cuentas mi manera de escribir es de lo cotidiano, propio o imaginado, sin pretensiones y sería del día a día…claro. Nada complicado.
Esta noche cuando me mire al espejo me veré como siempre, la misma desde que era pequeña, un poco más madura, algo más alta y con alguna que otra arruga propia ya de la edad y entonces veré a una mujer muy común…
Tampoco puedo ser de otra manera…soy así y aunque siempre se pueden pulir cosas, es tarde para cambiar y mucho menos para impostar. Lo dicho, normal pero no vulgar

PEDRO JOTA EL COTILLA

Despertarse con según que noticias puede alterarte la visión del día…por lo menos unas horas y mientras te dure el cabreo, en caso de que la novedosa actualidad te produzca ese estado de ánimo. Es mi caso.
No es algo que no se sepa que durante cuarenta años, hace treinta y ocho, España vivió en un tipo de estado dictatorial y reprimido. Todos los temas relativos a la sexualidad pasaron a ser tabú o delito, y en algunas ocasiones valía para condenar al ostracismo social a alguna criatura, cuando no penas mayores. Una barbaridad.
Como decía, eso fue hace casi cuarenta años, y lo tengo muy claro porque yo nací en diciembre del 75…un mes convulso teniendo en cuenta que, según se dice, había que dibujar un nuevo estado. A parte de que me estoy acercando a los cuarenta, la siguiente reflexión es que casi han pasado los mismos años de estrechez sexual como de todo lo contrario…hoy en día en nuestro país hay parejas heterosexuales, homosexuales, transexuales, familias monoparentales, adopciones de niños de otras razas, acogida familiar, fecundaciones invitro, e incluso aceptamos con normalidad que famosos (y no tanto) vayan a otros países en busca de un vientre de alquiler.
Pues con todo y con eso en nuestras calles y televisiones, y no lo critico -ojo-, resulta que vuelve la dictadura de la moral y el cotilleo de visillo en las páginas de los periódicos, en este caso El Mundo que tantos golpes de pecho de liberalismo y progresía suele darse.
Parece ser que ellos, los de El Mundo, han decidido que nos importa muchísimo la vida sexual y familiar de una señora que es candidata a gobernar una región /nación española…parece ser que es imprescindible contarle al mundo cómo, dónde, por qué esa señora optó por una manera de ser madre y aún mejor: debe ser público y notorio saber quién fue el donante masculino que logró el milagro de la concepción. Maravilloso. Ruego lo lean con la mayor de las ironías.
No contentos con hacer público que el padre de ese menor ha reconocido al niño, además se adentran en la relación que tienen y se cuestionan por qué ese reconocimiento llega siete años tarde…siete…ergo señor Ramírez está usted publicando intimidades de un menor, aunque usted lo tache de “muchacho” en su periódico, supongo que para contener el vómito de estar jugando con lo más privado de la vida de ese niño.
Le recuerdo, señor, que usted se indignó mucho por salir en paños menores en la portada de un diario, usted ha dejado de igual manera la intimidad de un menor … espero que al menos se lo remuerda la conciencia esa tan progresista que a veces tiene.