NO, QUE YO SEPA

Soy una firme partidaria de la igualdad entre hombre y mujer, sin estridencias, sin cánones, sin discriminaciones positivas, sin hacer valer el sexo por encima del valor a comparar, el que sea. Una mujer no es mejor por el hecho de serlo, ni un hombre tampoco. Es una circunstancia física como la altura o el número de calzado. Algo obvio pero que no merece más que un mínimo de atención en momentos puntuales.
Considero que entre los hombres y mujeres hay las mismas diferencias que entre una mujer y otra mujer, que no todas somos iguales, por mucho que ésta sea una fantástica frase hecha con cierto aire vintage.
En esto de las frases hay una frase muy típica entre los hombres, algo que se suele oir a menudo y no es en sí una deshonra o malsonante; es una realidad, supongo, y no la dicen por decir. No es que yo tenga un ataque de castidad extrema o de moralina suprema, no es eso. Sólo me resulta un poco triste y que no se hasta que punto yo, – que soy mujer, lo que no quiere decir que le pase a todas las mujeres-, podría decir con total tranquilidad.
La frase en cuestión es:  “No, que yo sepa”, va precedida de la pregunta de ¿tienes hijos? o en caso de que tenga unos reconocidos…¿tienes más hijos?
Yo estoy convencida de que me daría muchísima angustia no saber si hay algún hijo mío por el mundo sin que yo lo haya conocido, sin ayudar a sacarlo adelante (no hay que convivir con la madre, eso está clarísimo), que piense o crea que lo he abandonado cuando lo que ocurre es que no sabía de su existencia. Me causaría desasosiego…yo soy así.
La maternidad no va unida al sexo femenino, por mucho que se empeñen, conozco muchas mujeres que no desean ser madres y hombres deseando ser padres, y todas las opciones son válidas y justas, no es algo que sea obligatorio ni necesario, de hecho, pienso que antes de traer al mundo a una criatura hay que pensarlo muy bien y saber que no es una carga pero tampoco un abono al gimnasio que si no se gasta no pasa nada. Pero yo que personalmente sí quería ser madre y lo fui “joven” con todas mis facultades en orden y por decisión propia (y de mi marido, claro) me pregunto como tiene que ser esa duda masculina, si importa o es algo que se asume con naturalidad.
No hablo de dramas de hombres que han sabido y han dejado de lado hacerse cargo de unos hijos, no cuenta -en esta ocasión- los que siendo padres dejan de pasar la manutención y olvidan dar el cariño o participar en la educación de esos hijos…me refiero a esa duda masculina que convive con ellos y, quizás me equivoque, parece no afectar.

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