EL DERECHO A DECIDIR

Entiendo que más de uno se acerque a este título con reticencia y hastío político regional, incluso quién, hilando aún más fino, piense que mi madridismo y andalucismo declarado haga mella en cuestiones de organización territorial. Nada más lejos de mi intención. Y no es que no considere el tema interesante, que puede llegar a serlo, es más bien otra idea la que ronda mi cabeza.
Mi entrada de hoy no aspira a ser machista o feminista es una observación desde el punto de vista neutral, una defensa del género que últimamente está más desfavorecido: el hombre.
Es cierto que durante mucho tiempo las mujeres fueron inferiores no solo a la hora de abrir una cuenta corriente, también a la hora de elegir su vestuario, sus compañías, sus horarios de salida y hasta su puesto de trabajo. Una vez esto superado, aunque queden países retrógrados, mujeres vilipendiadas, asesinadas, y maltratadas; creo que no es difícil concluir que en general la mujer en España no está subyugada ya a la decisión de un varón.
Pero hay un punto en el que el hombre pierde, pierde siempre: los hijos.
Al hombre moderno, urbano y rural, desde ministerios y concejalías se les exige una participación al cincuenta por ciento de las tareas del hogar, de la crianza y mantenimiento de los hijos, es imprescindible que se comprometan con su unidad familiar, del tipo que sea… Es justo. Es justo y es necesario, para los hijos y para la mujer, sea o no trabajadora fuera del hogar.
Ahora bien, frente a la tragedia y el fracaso personal de una separación o de un divorcio, el hombre tiene las de perder, generalmente consigue una ínfima custodia y no pierde ninguna de sus obligaciones, es decir, sigue pagando y pierde el contacto con sus hijos. Intentan compensar como pueden, dos fines de semana al mes y quince días en vacaciones y conforme los niños van creciendo, los padres se convierten en un señor desconocido al que saben que tienen que pedirle dinero y que le paga sus estudios. Esto es altamente injusto.
Pero todavía hay un supuesto aún más doloroso desde mi punto de vista: el hombre frente al aborto. Hay una conciencia generalizada de que el hombre es quien incita al aborto, que siempre está de acuerdo con acabar con la vida de ese niño, y no es cierto. Existen muchos hombres que tienen deseos de ser padres y se trunca su deseo por el “nosotras parimos, nosotras decidimos” (mención especial se puede hacer a lo bien que nos parece que una pareja de homosexuales varones sean padres, y el poco sentimiento de paternidad que le damos al hombre si es heterosexual)
¿No es el hombre acaso el cincuenta por ciento de esa criatura? ¿Si ese niño viviera más de 24 horas de forma independiente a la madre, tal y como dice nuestro ordenamiento civil, y por tanto fuera un ciudadano de pleno derecho, este padre tendría obligaciones y deberes? Entonces, ¿por qué un hombre no puede exigir que ese hijo nazca? ¿se admitiría a trámite una denuncia ante el inminente aborto de un ser humano del que es el cincuenta por ciento responsable? La respuesta es no.
De la misma manera que soy madridista y defiendo y amo mi tierra, soy contraria al aborto, nunca lo he escondido, pero quitando consideraciones religiosas, biológicas (el mismo corazón latiendo emociona o es ignorado a la hora de matar), y quedándome solo con la justicia, creo que hay una absoluta discriminación frente al hombre. Un egoísmo absoluto desde el punto de vista de la mujer: ellos también tienen derecho a decidir.

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3 comentarios en “EL DERECHO A DECIDIR

  1. ¡ Cuánta razón ! y lo dice una mujer separada
    Referente al aborto, ¡cuánto dolor ! yo también estoy absolutamente en contra, hasta el punto de definir mi voto, a partir de ahora votaré en blanco, no quiero ser cómplice de atentados a los no nacidos.
    No tengo hijo varón, en el caso de que lo tuviera pienso en lo que me dolería que no tuviera ni voz ni voto en un supuesto embarazo de su pareja
    Y una cosa más a tantos de los del supuesto “derecho a decidir” ¿ es que nadie piensa en el no nacido ?, ese sí que no puede decir nada
    Rocío, una vez más te felicito, maravillosamente expresado y no es pasión de miamiga

  2. Me parece admirable tu reflexión al respecto. Aunque el asunto tiene muchos puntos y muchas comas, o sea, muchos “supuestos” la verdad es que en general, una cosa hecha entre dos debe de ser decidida entre dos, mas aún si se trata de una vida.
    Yo soy una completa antiabortista, pero en el caso de violación consideraría mi postura.

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