LIBROS

No soy yo muy de celebrar los consabidos “Día de” porque me resultan excesivos, siempre hay alguno y creo que nos hemos excedido en este ataque de celebración y jolgorio por distintas causas y cosas.
Yo que soy muy antigua para según que cosas, recuerdo que cuando alguien me decía “hoy es tu día” solía ser por dos circunstancias, a saber, que estaba en territorio aljarafeño y que estaba en el Rocío y de repente alguien se daba cuenta que era mi santo.
Tampoco voy a caer en el síndrome antisistema, algunos de esos días si lo celebro, por tradición, conveniencia, o porque sí. Siempre celebro el día de los “Tosantos”, es decir, la celebración del Día de todos los Santos (que no halloween), el día de la madre que lo celebro como hija y como madre regalando y recibiendo regalos (algún día hablaré de la mente maquiavélica de algunos centros docentes a la hora de hacer esos regalos, aunque debido a las nuevas concepciones de familia, esto se está perdiendo pues había estrés infantil por tener que hacer dos regalos o tres). 
En Granada celebraba el día de la Cruz, tradición preciosa y a no perder ni ahogar entre botellones variados. Luego el día del trabajo, por ser festivo, como el día de la Constitución, etc.
Pero de los días sin festivo anexo y sin religiosidad añadida, reconozco que el que más me gusta es el Día del Libro. En casa es tradición que nos regalemos un libro y ese día todos estrenamos un ejemplar, yo este año ya he cumplido y tengo mis regalos hechos. En papel, eso si. No soy una ultra del libro encuadernado, y acepto leer en digital, pero no puedo evitar el romanticismo que me supone ver las estanterías, abrir cualquiera de ellos por un lugar indeterminado y leer un párrafo, olerlos, sentir el tacto del papel, tanto si son nuevos como si están ajados y cuarteados como la piel de un anciano sabio por años, por experiencias y reflexiones.
Es el día que alguien te pregunte cuál es tu libro favorito, no puedo decir sólo uno, mi memoria sensitiva, sensible y personal va ligado a los libros. Hay quien recuerda su pasado por una persona, por una foto, por un regalo…yo puedo hacer mi autobiografía en base a los libros que leí en cada momento.
He sido lectora voraz de un libro al día, y he tenido la ventaja de olvidar con el tiempo lo leído, con lo cual siempre me enfrento a un libro nuevo cada vez que lo abro pero con la seguridad de saber que me va a gustar. Ahora leo menos libros más noticias pero en cuanto llega el verano, me pongo al día.
Creo haberlo contado ya, pero cuando era pequeña mi madre me castigaba a no leer porque sabía que era donde de verdad me estaba reprendiendo. Luego me he visto haciéndoselo a mis propias hijas. Es entonces, con ellas, cuando he sido consciente de cómo, cuánto y cómo leía yo, porque son como yo.
Recuerdo como el peor de los castigos cuando mi madre, despues de leerme tres veces seguidas “El Camino” de Delibes,- leía, terminaba el libro, lloraba y volvía a empezar – me lo quitaba y me decía que hasta que no pasaran al menos tres meses no lo podría volver a leer.
Todos los veranos me leía todos los Agatha Cristhie, y eso me daba para medio verano, pero hasta que no empezaba con ellos, no estaba yo en mi periodo estival. Detrás de ellos venían todos los demás…”La casa de la Troya” siempre. Y “Los tres mosqueteros”.
Los “Mafalda” de Quino, genial Quino, imprescindible Quino, me los sé de memoria, si me pusieran los bocadillos de las viñetas vacíos podría rellenarlos sin ningún tipo de problemas y eso que la primera vez que los leí pregunté en casa quiénes eran los “be at les”, así como se escribe, sin más…si John Lennon hubiera levantado la cabeza…
Pasé una época que leía con fruicción teatro, los Quintero sobretodo, pero Mihura, el gran Muñoz Seca, Arniches, etc. También la poesía entró en mi biblioteca pero es algo que leo de tarde en tarde y poco, no disfruto de un atracón de poesía. Es como un pastelito pequeño y muy dulce, solo uno y de vez en cuando, eso si, disfrutando al máximo su sabor. Tampoco soy hipercultísima, la novela rosa, siempre de época, tuvo hueco en mi vida, sobre todo de la mano de Victoria Holt.
De más mayor, Pérez-Reverte, Lorenzo Silva (mucho antes de su premio Planeta, vamos, desde el principio) Ruiz Zafón, Alvite, García Márquez (algunos), Isabel Allende, Terry Pratchett (gran descubrimiento), Anne Perry y tantos otros…
Si tuviera que quedarme con un libro sin duda sería “El Camino” de Delibes, otros muchos están ahí, en mi estantería, en mi piel y en mi corazón porque han configurado lo que soy, porque han sido parte de mi educación, de mi elección, de mi libertad, de mi esencia.
Feliz Día del Libro

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Un comentario en “LIBROS

  1. Feliz día del libro!!
    Yo como tu sería incapaz de citar un libro como favorito, hay tantos en mi vida que han hecho mella que cuesta elegir solo uno, pero ya que como tu te has decantado por “El camino” de Delibes yo lo haría por “El Profeta” de Khalil Gibran y después un etc. interminable imposible de contar, imagínate a mis años los libros que me habré comido!!.
    Muy bonito tu homenaje a este día, gracias.

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