CALAMARES EN SU TINTA Y EN PAPEL

Durante mi adolescencia, cuando aún rozaba casi la infancia leía unos libros de mi abuela. Tenía su permiso por fin para leerlos y no porque temiera que los estropeara, si no porque los consideraba adecuados a mi edad, y es que mi abuela aún me censura lo que ella cree que no debo leer, a los treinta y siete y con dos hijas en el mundo. ¡Y me encanta que lo haga!
Eran unos libros de una inocencia casi bautismal, pero de rápida lectura y de diversión adecuada para las soporíferas tarde de verano o aún peor, de ese junio en el que aun no iba a la playa pero pesaba la siesta como una losa de hierro fundido. Yo leía libro por tarde. A esa lista se añadían los Agatha Christie y los Mafalda, siempe Mafalda.
La verdad es que tenían, tienen porque siguen estando, un punto de humor inteligente que ya quisieran algún que otro bodrio de esos que te caen en las manos y te entran ganas de venderlo al peso y encima se empeñan en que es la fascinante obra de la temporada.
Eran novelas “de amores”: muchachita, generalmente solita en el mundo o con abuela o tías solteras que intenta ganarse la vida. Tienen su mérito porque estan escritas por una autora española en un época determinada donde muchas mujeres así, independientes, tampoco había… Evidentemente tiene el deje machista de la época pero no mucho más que puede ser “Lo que el viento se llevó” o similar.
Si alguien los ha leido alguna vez, la autora es Luisa María Linares, yo francamente los recomiendo por divertidos, sobretodo “Como casarse con un primer ministro” y “Esta noche volveré tarde”.
En mi familia las hemos leído todas, y del mismo modo que con Mafalda, “La venganza de Don Mendo” o “La casa de la Troya” las citamos a menudo, supongo que queda mucho mejor decir que se cita al Quijote o a Joyce pero la verdad es la que es.
Hoy me ha venido a la memoria una frase, cuando ella, la muchacha, iba a tener una cita con un varonil sujeto (siempre altos y fuertes) y ella pese a tener ganas, evita unos calamares en su tinta, porque machan los dientes y es que de siempre la coquetería ha estado en las pequeñas cosas.
Así que dejando de lado la operación bikini, el colágeno, el botox, las liposucciones y el wonderbra no hay que olvidar que además del ajo y la cebolla, si tienes una cita, no comas calamares en su tinta!

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2 comentarios en “CALAMARES EN SU TINTA Y EN PAPEL

  1. Pues añadiremos los calamares.
    A mi me sucedía lo mismo, pero con Corin Tellado, supongo qué no eramos tan cultos, jejejeje
    Me has traído recuerdos de leer a escondidas las que traían tachada a la jovencita, es decir las que no se podían leer, y por otra parte a mi tita yendo a cambiar las novelas

  2. Este se me había escapado, Hija estás tan prolífica últimamente que no me da tiempo a verlos por el muro!!.
    Pues para alguien que quiera perder peso la mejor dieta es que tenga muchas citas ya que tampoco se deben comer legumbres porque hinchan la tripa de gases, ni algunas hortalizas como la col o la coliflor ya que también despiden mal aliento. Ya te digo, una ensaladita y punto 🙂 se queda una sílfide.

    Yo no he llegado a leer libros juveniles ni novelas románticas, pasé de los cuentos y tebeos a los libros serios. Recuerdo que el primero que leí a mis once o doce años fue un pequeño libro de Hermann Hesse, (un relato sobre unos adolescentes) que lo vi en casa de una vecina y me lo regaló, se llama “Bajo la Rueda” y aún lo conservo y lo leo, luego me aficioné a la poesía de clásicos españoles y extranjeros.
    Sigue creando, ya te queda menos…..;)

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