NEVERA VACÍA

En esta calle hay un momento en el que al apagarse las luces aún no hay suficiente claridad.
Es la hora en la que las chicas malas vuelven a casa, la hora en la que el compás del sonido de sus tacones es el tic tac del despertador de los hombres buenos.
Escondida en la penumbra vive a veces el último abrazo de la noche o el primer beso de una apasionada lucha sexual.
Y algunas chicas, pocas, vuelven solas a casa con el amargor del último cigarro, el final de la copa aguada y el calor de los besos preparados para dar, sin llegar a estrenar…o aún peor…gastados inútilmentente en un hombre que a duras penas se tenía derecho … que finalemente cayó rendido a sus pies…literalmente.
El ruido de la llave en la cerradura crea un vacío en el estómago que hace que se erice la piel y un escalofrío recorra el cuerpo sin que haya nadie que se quite rápido su chaqueta y la coloque torpemente sobre los hombros.
El silencio de la casa no se rompe con nada, los zapatos en la mano para no dar que hablar a los vecinos y muda soledad.
Soñando con el momento en el que un hombre haga saltar los botones de la camisa…empezar a desabrocharlos mirando una cama hecha con el propósito de deshacerla en compañía…no es lo mejor. La neglillé se queda elegantemente doblada en el cajón y el pijama cómodo, grande y algo desgastado por el uso se convierte en el sustituto de un calor deseado.
El espejo devuelve una imagen que no tiene nada que ver con la sonrisa y el brillo de los ojos que horas antes retransmitía. El maquillaje desaparece y sólo una fina línea negra queda debajo de unas pestañas que se cubrieron a partes iguales de rimmel e ilusión.
Y debajo de todo, una mujer con ojeras de niña que se despierta en mitad de la noche por una pesadilla, que sabe que aunque tenga hambre, la nevera está vacía.

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5 comentarios en “NEVERA VACÍA

  1. Niña me ha gustado mucho,has tenido un buen momento de inspiración.

    Me encanta esta frase:

    “Es la hora en la que las chicas malas vuelven a casa, la hora en la que el compás del sonido de sus tacones es el tic tac del despertador de los hombres buenos.”

  2. Suscribo el placer que produce la lectura de ese taconeo femenino, magnífica greguería que nos remite a un instante emocional en el que la autora ha sabido captar, con sensible auscultación literaria, la suave relojería deletreada del regreso a casa. Enhorabuena. Has sabido convertir la rutinaria gramática del amanecer en un misterioso y delicado felino.

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